Las personas como seres sociales por naturaleza, interactuamos continuamente con otros individuos a través de la coexistencia en sociedad, por lo que, dicha convivencia está sometida también a leyes económicas que gobiernan nuestra actuación en toda ámbito de nuestra vida.
Así, nuestras conductas dependen del incentivo o desincentivo que tengamos para hacer o dejar de hacer algo, y es ahí que interviene el análisis económico del derecho, como herramienta para entender, regular y prevenir los comportamientos humanos. Es por ello, que el objeto de la presente edición es entender el concepto económico de externalidades y su manejo mediante la denominada metáfora del buen vecino.
Quizás pensemos que los hechos relatados a continuación son ajenos a nuestra vida diaria, sin embargo; descubriremos que es algo que nos ocurre muy a menudo. La metáfora del buen vecino cuenta la historia del propietario de un departamento que se muda al nuevo edificio, sin saber las personas con las que tendrá que convivir, y en efecto, resulta; que tiene muy mala suerte porque al costado suyo vive un joven músico que ensaya noche y día con sus instrumentos, ocasionando la molestia, la intranquilidad y la imposibilidad de poder descansar, que es lo que, en buena cuenta quiere uno cuando se encuentra en su casa.
Aquí vemos entonces que existen intereses en conflictos la tranquilidad del buen vecino vs. el desarrollo profesional del músico, evidentemente existe de por medio una molestia que es el ruido que ocasiona el músico al tocar, lo que viene a constituir la externalidad, es decir, los costos o beneficios no contratados. Ello, porque cuando el buen vecino compro el departamento no contrato el ruido, la bulla o intranquilidad que por añadidura se genero por vivir al costado de un músico.
Ahora se llama externalidad porque es una tercera persona quien lo produce pero sus efectos (beneficios o costos) recaen sobre otro, y lo que la teoría económica aconseja es que el individuo que la produce en el caso de externalidades negativas internalice los costos y en externalidades positivas el individuo sobre quien recae comparta los costos.
Es decir, la metáfora nos refiere que existen dos intereses contrapuestos, evidentemente la salida más fácil, sería hacer que el músico deje de tocar, pero ello no sería la solución más eficiente, porque siempre habría alguien que sacrificaría su interés para que prevalezca el del otro.
La economía pretende que las partes acuerden la solución más eficiente, procurando menores costos y el mayor beneficio, de forma tal que se llegue a un óptimo de Pareto, que es aquella situación en la que ninguna de las partes puede obtener un beneficio económico sin perjudicar a otros.
De tal, forma que la solución a la metáfora, pasa por ver a quien le genera un mayor costo cambiar la situación, si al músico dejar de tocar, que significaría, al no poder ensayar, no desempeñara bien su profesión, o al buen vecino tolerar dicho ruido en perjuicio de su tranquilidad, si el mayor costo de mudarse o dejar de tocar es para el músico, quizás él este gustoso de internalizar la externalidad instalando mecanismos que minimicen el ruido en su departamento, o si la tranquilidad del buen vecino es mayor, él este gustoso de compartir los gastos de la mudanza del músico.
Como es de apreciar, el manejo de las externalidades pasar por establecer los incentivos adecuados para minimizar o eliminar las molestias o internalizar de acuerdo a quien tenga mayores costos o beneficios en juego.
domingo, 14 de agosto de 2011
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