Sobre la eficacia de la normas jurídicas se ha escrito ríos de tinta como decía un gran maestro de la universidad, sin embargo; Ronald Coase premio nobel de economía en 1991, tras desarrollar el concepto de costos de transacción mediante el análisis económico del Derecho, que no es otra cosa que las categorías, métodos y herramientas de la economía aplicadas al derecho, expone mediante su magistral tesis al afirmar que “si los costos de transacción son igual a cero no importa la regla legal que se utilice siempre se llegará a la solución más eficiente, empero si los costos de transacción son mayores a cero si importa la regla legal”.
Entonces que quiere decir, Coase mediante ese teorema, para empezar conviene ensayar una definición de que son costos de transacción, viene a ser todos aquellos costos en que incurren las personas para llevar a buen término un negocio jurídico como la compraventa de una casa o departamento, contratación de servicios, entre otros, por lo que, si no existen costos de transacción el teorema nos dice que no importa la regla legal utilizada las partes siempre llegarán mediante el acuerdo o contrato a la decisión más eficiente, pero, si existe costos de transacción entonces si importa la regla legal porque las partes no podrán llegar a un buen acuerdo sin que intervenga el Estado mediante las leyes para dirimir el conflicto.
Esto se explica a través de un ejemplo de la siguiente forma: imaginemos que Juan quiere comprar un kilo de fruta entonces lo único que tendrá que hacer es ir al mercado de la esquina y adquirir las frutas que desea, como podrán ver Juan aparentemente no ha incurrido en ningún costo de transacción para satisfacer su necesidad y ambas partes comprador y vendedor se han puesto de acuerdo en el precio y cantidad que mejor convenga sus intereses para cerrar el negocio, para ello, no ha sido necesario recurrir a ninguna norma ni alegar derechos u obligaciones, porque el mercado mediante el intercambio voluntario ha llevado por si solo a la asignación más eficiente.
Sin embargo, la cuestión cambia cuando Juan quiere adquirir un departamento, porque para lograr satisfacer esa necesidad primero el comprador incurre en costos de información, es decir, debe buscar la mejor opción, para lo cual, puede contratar a una agente inmobiliario que le presente las alternativas más adecuadas, de lo contrario uno tendría que desplazarse buscando por la ciudad recogiendo todas las ofertas. Luego, tras encontrar el departamento deseado debe incurrir en costos administrativos-legales; es decir realizar la transferencia del inmueble a través de un notario y verificar que el bien no tenga ningún problema, para ello, otra vez se asumirá costos de transacción. En el caso que el bien no tenga los papeles en regla, el comprador interesado en el supuesto que lo compre asumir los costos de sanear legalmente el bien o de lo contrario si no lo compra igual habrá incurrido en costos de transacción, por lo que, ahí si importa la regla legal ya que no basta el acuerdo de las partes sino ceñirse a la norma para que el Estado contribuya a la satisfacción de la necesidad al facilitar la solución del conflicto y por ende a que el negocio concluya eficientemente.
Por lo que, en suma se puede comprobar que los costos de transacción que muchas veces no son tomados en cuenta por el derecho en los negocios jurídicos influyen en la decisión de las partes contratantes, porque si el bien tiene un precio bajo pero los costos de transacción son altos el comprador tendrá pocos incentivos para realizar la compra, si no hay una norma legal adecuada que minimice esos costos. Pero si el precio es alto y los costos de transacción nulos, la mejor forma para concluir la compra será la negociación de las partes ya que la regla legal no cuenta. Es por ello importante involucrar en nuestro análisis costo-beneficio diario, los costos de transacción que interviene en nuestras decisiones de consumo para llegar a la compra más eficiente.
sábado, 20 de agosto de 2011
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