jueves, 14 de julio de 2011

HACIENDO TRAMPA EN EL MERCADO

Al igual de lo que sucede cuando en el colegio o la universidad un alumno aprueba los cursos copiando de los compañeros o valiéndose de otros medios deshonestos, se produce entonces una ineficiencia, porque la distribución de las notas no refleja a los más capaces y por tanto aquellos que deberían sobresalir en el salón y tener los mejores promedios, se ven relegados por los estudiantes que hicieron trampa.
Lo mismo ocurre en el mercado cuando una empresa incurren en una acto anticompetitivo o de competencia desleal para mantenerse en él, sin que sea su eficiencia el común denominador para la preferencia de los consumidores, es decir, las empresas tienen como fin obtener utilidades para ello, deben lograr la demanda de los consumidores sobre los bienes y servicios que ofrecen al mercado. De forma tal, que para ello, ofrecerán mejores precios y mayor calidad, reduciendo costos pero sin afectar su permanencia.
Imaginemos por un momento, que una empresa que compite con otras cinco, de repente deduce en 30% el precio de sus productos, cosa que no pueden hacer las demás porque estarían vendiendo por debajo de su costo, lo que llevaría a la bancarrota, pero la empresa en cuestión, porque si lo puede hacer, resulta que dicha empresa tiene otras industrias relacionadas en otros sectores y sus pérdidas en el sector donde redujo precios es subsidiada por las otras empresas que cuenta en otros rubros, ahí se presentar un subsidio cruzado, que en el caso concreto es negativo para la competencia porque la empresa subiste no a partir de su propio éxito sino valiéndose de los recursos de sus firmas relacionadas, y además esa reducción en el precio tiene por objeto a la larga que la empresa puedan eliminar la competencia, generando perdidas al principio que serán recuperadas cuando luego se convierta en monopolio y en consecuencia imponga los precios que mejor le convenga. En este caso estamos frente a precios predatorios otra conducta anticompetitivas, que afecta la eficiencia en el mercado.
En el supuesto estudiado, estas situaciones falsean, distorsionan o restringen la competencia, como mecanismo para la asignación eficiente en el mercado, es decir, si tenemos que el libre mercado y la teoría de la mano invisible de Adam Smith dicta que la suma de los intereses particulares posibilita el interés general, así, cuando un individuo vende un producto como único proveedor y a precios altos, la regla de la competencia hace que ello, no pueda perdurar, dado que las buenas ganancias obtenidas atraerán a nuevos competidores, quienes al querer atraer la preferencia del consumidor harán que se nivele el precio cerca al costo marginal del producto.
Pero esa tesis entra en crisis cuando, uno de esos competidores, falsea, restringe o tergiversa la competencia, ya sea negándose a competir como ocurre con la concertación de precios o producción, restringiendo la competencia mediante barreras a la entrada para mantener su posición monopólica o de dominio, falseando la competencia como sucede en los actos de confusión cuando un proveedor se vale de la reputación comercial de otro proveedor para lograr la demanda de los consumidores.
Todo esto nos lleva a la conclusión que la trampa en el mercado es una conducta que enervan la competencia y que perjudica la eficiencia que debe distinguir a todo modelo de libre intercambio, entonces el principal valor que se debe promoverse como piedra angular del régimen económico es la honestidad o también denominada buena fe comercial, para que los agentes comprendan la importancia del mismo y asuman el compromiso de conducirse bajo ciertas parámetros axiológicos que subyace al mercado y la sociedad.

miércoles, 6 de julio de 2011

¿CIEGO, SORDO Y MUDO?

Así quedamos el pasado domingo, como emulando una vieja pero conocida canción de Shakira, de repente todo el día no tuvimos energía eléctrica ni celular o Internet para comunicarnos, y la vida se nos torno un caos, y todas nuestras actividades se vieron reducidas a leer un buen libro o salir por ahí a la calle o agarrar lápiz y papel y escribir lo que normalmente haríamos en el computador.
Lo que nos lleva a e entender la importancia en la sociedad actual que tiene los servicios públicos, sin los cuales, el mundo tal como lo conocemos no podría existir, ya que actualmente la energía permite que funcionen todos los aparatos electrónicos, que se usan tanto en el hogar como en la oficina, y a su vez, todas las actividades comerciales operan mediante circuitos de comunicación y utilizan el Internet o el celular para mantenerse comunicados. Lo cierto es que estos servicios son esenciales para todas las personas porque nos permiten interactúan entre nosotros, además que dinamizan nuestra forma de vida.
Es por eso, que los servicios públicos inicialmente fue concebida como una obligación exclusiva del Estado en su prestación, es decir lo gobernante tenían que asegurar a sus ciudadanos condiciones de vida digna y ello implicaba dotarle de servicios esenciales para la colectividad, ello llevo a que se crearan empresas públicas y se excluyera los particulares de su explotación. Así, hablar en esos tiempos de agua potable, electricidad y telefonía era una cuestión de Estado, y a su vez era algo ajeno a la empresa privada, que nada tenía que hacer en ese negocio.
Sin embargo, como era previsible, el Estado no pudo sostener mucho tiempo esa situación y término por colapsar, ya que los criterios de utilidad social con que operaban sus empresas, subsidiando el costo real de los servicios con dinero proveniente de los impuestos y otros ingresos, llevo a la banca rota de las empresas estatales, es así, que se entendió que era momento de encomendar esa tarea a los privados, limitando la actuación pública aquellas funciones básicas como es atender la seguridad, el orden, la educación, la salud, entre otros.
Es entonces, que la regla cambia para entender que el Estado podía delegar esos servicios esenciales a los particulares, pero sometidos a determinados controles para evitar que abusen de los usuarios, así surgen los organismos reguladores, para vigilar esos mercados, entendiendo que eran vulnerables porque la existencia de monopolios y la falta de información de sus usuarios.
Pero, obviamente eso organismos no han venido funcionando como quisiéramos, es decir de forma más proactiva, haciendo respetar nuestros derechos y la causa de ello, pasa por muchos motivo, en primer lugar la autonomía, al ser nombrados los directores por entes políticos como el consejo de ministros y ministerios su composición siempre será puesto en tela de juicio, además requiere fortalecer su institucionalidad a través apoyar su existencia en la Constitución y no una ley, y por último, requiere personal altamente técnico motivado y que no permita injerencia de ningún tipo en el desempeño de sus labores. Con ello las cosas podrían cambiar y ver algunas sanciones que disuadan futuros corte como el ocurrido el domingo.
Ya que una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil y en el caso de las instituciones ocurre lo mismo, no solo diseñando la institución de arriba para abajo sino también de abajo para arriba.

EL PODER ECONÓMICO EN EL MERCADO

Cuando pensamos en el mercado, vemos que está conformado por dos elementos principales, aquellos que son parte de la oferta que vienen a ser los productores o proveedores y los que están del lado de la demanda que son los consumidores y usuarios, y su interacción es en última medida lo que determina el precio. No se trata pues de un lugar físico o que ambos sujetos coincidan en un mismo espacio geográfico para que exista un mercado, porque dos personas pueden estar en dos puntos distantes y sin embargo; su intercambio voluntario de bienes o servicios se denominará mercado, como ocurre actualmente con el comercio electrónico o las bolsas de valores.
Sin embargo; que ocurre, cuando uno de esos dos elementos tiene más poder que el otro en el mercado, se produciría un desequilibrio, porque el presupuesto para que el mercado autoregule los precios, es la igualdad de condiciones de los agentes económicos, desde luego; esa igualdad no es perfecta, porque es admisible, cierto grado natural de asimetría en las relaciones de consumo, en el cual, los proveedores siempre tienen mayor información y medios para hacer prevalecer sus intereses, mientras que el consumidor que no tiene esas condiciones, y por tanto es más vulnerable, se le protege a través de la legislación tuitiva del Estado, que procura equipar ambas condiciones mediante el otorgamiento de mayores prerrogativas.
Entonces, ese poder natural que poseen los ofertantes no puede ser usado en perjuicio de los consumidores porque ahí se configuraría un abuso de poder y es un principio general del derecho, que la concesión de un prerrogativa, no avala su abuso por el titular. Así que la regulación surge para corregir esos abusos de derecho en el mercado, generado por la falta de límites al poder económico.
Empero, cuando hablamos de regulación no nos referimos exclusivamente a la fijación de precios por el Estado en un mercado determinado, sino a la intervención de éste en la economía en sentido amplio, ya que el Estado tiene formas moderadas e intensas de regular. Al establecer por ejemplo la prohibición de conductas que atente contra la libre y leal competencia, está regulando el mercado porque esta restringiendo la libre iniciativa privada, con el afán de salvaguardan interés superiores de la colectividad.
En ese orden de ideas, podemos afirmar que la regulación del Estado surge como una respuesta al poder económico ilimitado que mediante el abuso de libertades económicas concedidos por la Constitución, pretenden afectar o restringir los derechos de los ciudadanos. Así cuando una empresa concierta precios con otros proveedores del mismo producto para evitar competir, está atentando contra los derechos fundamentales de las personas, porque está mermando sus condiciones de vida digna, al vender menos por más, ya que el precio no obedece a la condiciones real del mercado sino al capricho de los particulares que desabastecen de bienes de primera necesidad para satisfacer su interés individual de lucro, entonces, cuando nos referimos a la regulación del Estado debemos entenderlo en su verdadera dimensión, justificado por el abuso de derecho del poder económico.