Cuando pensamos en el mercado, vemos que está conformado por dos elementos principales, aquellos que son parte de la oferta que vienen a ser los productores o proveedores y los que están del lado de la demanda que son los consumidores y usuarios, y su interacción es en última medida lo que determina el precio. No se trata pues de un lugar físico o que ambos sujetos coincidan en un mismo espacio geográfico para que exista un mercado, porque dos personas pueden estar en dos puntos distantes y sin embargo; su intercambio voluntario de bienes o servicios se denominará mercado, como ocurre actualmente con el comercio electrónico o las bolsas de valores.
Sin embargo; que ocurre, cuando uno de esos dos elementos tiene más poder que el otro en el mercado, se produciría un desequilibrio, porque el presupuesto para que el mercado autoregule los precios, es la igualdad de condiciones de los agentes económicos, desde luego; esa igualdad no es perfecta, porque es admisible, cierto grado natural de asimetría en las relaciones de consumo, en el cual, los proveedores siempre tienen mayor información y medios para hacer prevalecer sus intereses, mientras que el consumidor que no tiene esas condiciones, y por tanto es más vulnerable, se le protege a través de la legislación tuitiva del Estado, que procura equipar ambas condiciones mediante el otorgamiento de mayores prerrogativas.
Entonces, ese poder natural que poseen los ofertantes no puede ser usado en perjuicio de los consumidores porque ahí se configuraría un abuso de poder y es un principio general del derecho, que la concesión de un prerrogativa, no avala su abuso por el titular. Así que la regulación surge para corregir esos abusos de derecho en el mercado, generado por la falta de límites al poder económico.
Empero, cuando hablamos de regulación no nos referimos exclusivamente a la fijación de precios por el Estado en un mercado determinado, sino a la intervención de éste en la economía en sentido amplio, ya que el Estado tiene formas moderadas e intensas de regular. Al establecer por ejemplo la prohibición de conductas que atente contra la libre y leal competencia, está regulando el mercado porque esta restringiendo la libre iniciativa privada, con el afán de salvaguardan interés superiores de la colectividad.
En ese orden de ideas, podemos afirmar que la regulación del Estado surge como una respuesta al poder económico ilimitado que mediante el abuso de libertades económicas concedidos por la Constitución, pretenden afectar o restringir los derechos de los ciudadanos. Así cuando una empresa concierta precios con otros proveedores del mismo producto para evitar competir, está atentando contra los derechos fundamentales de las personas, porque está mermando sus condiciones de vida digna, al vender menos por más, ya que el precio no obedece a la condiciones real del mercado sino al capricho de los particulares que desabastecen de bienes de primera necesidad para satisfacer su interés individual de lucro, entonces, cuando nos referimos a la regulación del Estado debemos entenderlo en su verdadera dimensión, justificado por el abuso de derecho del poder económico.
miércoles, 6 de julio de 2011
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