viernes, 5 de noviembre de 2010

EL DRENAJE FLUVIAL Y LAS EXTERNALIDADES

Las obras del drenaje fluvial que intenta evitar futuros accidentes y/o catástrofes para brindar a los vecinos de nuestra ciudad una infraestructura de alcantarillado adecuada, que enfrente el problema de los aniegos producto de la temporada de lluvias, se ha vuelto hoy por hoy la más cuestionada, ya sea por la lentitud con que avanza la obra o el caos que ocasiona ante cada llovizna que generan molestias en los vecinos, comerciantes y transportistas que viven, comercian o transitan por la zona.
Esta molestias para su mejor compresión y solución pueden son entendidas desde la teoría económica como externalidades, que son efectos no contratados de una determinada actividad cuyas consecuencias recae en terceros, en ese sentido, estos efectos pueden ser positivas cuando producen beneficios y son negativas cuando generan costos.
En el caso del drenaje fluvial nos encontramos frente a externalidades negativas ya que la demora en la culminación de la obra sumado a ello las lluvias continuas, hacen que el valor de las propiedades que se ubican en las calles donde se ejecuta la obra disminuya y también que los comercios pierdan ingresos por una menor concurrencia de clientes en la zona, adicionalmente del costo de las reparaciones o contingencias que son asumidos por los propietarios ante las inundaciones que no están previstos en el presupuesto de la obra.
Desde luego, toda obra pública significa un beneficio futuro es decir una externalidad positiva, ya que las molestias de hoy serán al menos en teoría compensadas por el funcionamiento y mejoras en la calidad de vida que posibilite la obra, revirtiendo todos los efectos negativos. Pero está claro también, que los ciudadanos no podemos esperar eternamente por la culminación de una obra sufriendo las molestias bajo la expectativa de un beneficio venidero, ya que la ejecución de todo quehacer del Estado e incluso de los particulares tiene que realizarse en un plazo razonable, excedido el cual, las molestias deben repararse.
El problema de las externalidades, es que en las externalidades positivas los terceros que comparten el beneficio social no asumen los costos de mantenerlos, lo que desincentiva la actividad, mientras que en el caso de las externalidades negativas quien genera la molestia no internaliza el costo social lo que incentiva la conducta.
En suma, la solución al caso concreto seria compensar los efectos negativos o molestias ocasionados a los vecinos y comerciantes mediante exoneraciones a sus tributos y/o arbitrios, ya que de esa forma la municipalidad internalizaría en alguna medida los costos sufridos por los vecinos durante la ejecución de la obra, salvo mejor parecer.

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