Ante el alarmante incremento del comercio ambulatorio en nuestra ciudad, las autoridades y los vecinos nos preguntamos qué se puede hacer ante este fenómeno social, que es consecuencia de la cultura de informalidad a la que estamos acostumbrados, puesto que al transitar por las calles podemos ver como los comerciantes han invadido las vías públicas, haciendo incluso imposible caminar con normalidad.
Sin embargo, este además de ser un fenómeno social no dejar de ser un problema económico, ya que los vendedores ante la pérdida de autoridad de la municipalidad que es el llamado a ordenar la ciudad, ofrece sus bienes o servicios donde mejor les conviene, indudablemente de fondo hay una necesidad existente de la población de proveerse de recursos mediante el trabajo y sin mayores costos.
Desde el punto de vista económico, los vendedores que actúan bajo la lógica de mercado buscan ahorrar costos para lograr maximizar sus ganancias, ya que formalizarse implica mayores costos que no están dispuestos asumir porque eso significaría obtener una menor utilidad por la actividad, y como proveedores les conviene tener menos costos y más ingresos.
Es por eso, que para neutralizar la informalidad existente el Estado tiene que apelar al análisis económico del Derecho, mediante el cual, asume que los comerciantes permanece en la informalidad porque los costos de permanecer en esa situación son menores que ser formales, que le exige tener locales, pagar tributos, obtener licencia, entre otros, que hacen poco atractivo seguir produciendo.
Es entonces que requerimos una respuesta del Estado mediante la municipalidad para minimizar los efectos negativos o externalidades del comercio ambulatorio, incrementando los costos de permanecer en la informalidad imponiendo multa u otras sanciones para desincentivar la informalidad del ambulante y a la vez incentivar la formalización dando facilidades mediante trámites sencillo y agiles que motiven su participación.
Claro está, dichas medidas se deben realizar de forma inteligente sin que ello implique, quitarles sus puestos de empleos a los comerciantes, ya que es su medio de subsistencia que genera riqueza y necesitamos que esa creación de riqueza se canalice mediante el cumplimiento de las normas que procuran el orden y seguridad en la sociedad y a la vez que contribuyan al fisco para procurar con esos fondos bienestar a todos los ciudadanos.
En suma, es materia de análisis y tarea pendiente para las autoridades la implementación de incentivos para la formalización y desincentivan del comercio ambulatorio sin que ello signifique abuso de autoridad o medidas discriminatorias, para lo cual, deben tener presente que los comerciantes como todo agente económico sólo buscan su beneficio particular ahorrando costos y maximizando ganancias, y es labor del Estado logra que la búsqueda de ese interés particular repercuta en el interés general y beneficio social, fomentando la creación de riqueza, empresa y medios de empleo, pero sin que ello signifique sacrificar el orden y la tranquilidad de los vecinos.
jueves, 28 de octubre de 2010
miércoles, 20 de octubre de 2010
REMEDIO A LA ASIMETRIA INFORMATIVA
La falta de información es para los consumidores la principal causa de sus problemas de consumo, dado que es un hecho que los vendedores poseen más información que los compradores, porque conocen las características del producto y los precios del mercado, situación que los pone en ventaja a la hora de negociar, ya que tener información en el mercado es poder, y ese poder se materializa a través de la capacidad de imponer sus condiciones, logrando que el consumidor acepte o tome por cierta la información que le proporciona el vendedor.
Desde luego, esa información no siempre es veraz, clara ni detallada y es entonces donde surge el problema, ya que el consumidor al adquirir el bien o servicio asume que lo señalado por el proveedor es completa y verdadera, pero ocurre todo lo contrario, lo que origina que compremos menos por más y que a la vez el producto no satisfaga nuestras necesidades.
En suma, el proveedor siempre nos brindará la información que le conviene resaltar, ya que no tiene ningún incentivo para revelar toda la información que posee y menos aquella que destaca los aspectos negativos de su producto, ya que teniendo a disposición el consumidor dicha información podría optar por el producto de otro proveedor.
Además, debemos considerar que la información implica un costo adicional para el consumidor que requiere estar informado antes de adquirir un producto, puesto que luego de comprar la mejor opción del bien en el mercado, podremos evaluar el costo real del producto que no sólo incluye el precio sino también el costo de información de encontrar esa mejor opción.
Lo ideal sería trasladar el costo de información al vendedor, sin embargo; al imponerle esa obligación que certeza tendríamos que el productor no va ocultar información relevante amparándose luego en el cumplimiento del deber de información mediante los confusos contratos que nadie lee. Claro que ningún consumidor diligente puede alegar luego que no leyó el contrato basándose únicamente en los dichos del proveedor para solicitar la tutela del sistema de protección al consumidor, pero lo que aquí se espera es dotar al comprador de mecanismos más eficaces para acceder a esa información.
Una de las formas que consideramos idóneas para que el comprador o consumidor pueda tener disponible esa información relevante seria mediante la elaboración de catálogos o manuales de productos por mercados, que contendría las dos variables que al consumidor más le interesa al momento de adquirir un bien o servicio, no referimos al precio y la calidad.
Sin embargo, dicho catálogo no podría ser elaborado por los proveedores, productores o vendedores, porque conforme ya señalamos tienen incentivos perversos para manipular, alterar, ocultar o racionar la información, menos podríamos atribuir esa labor al consumidor que es la parte débil de la relación de consumo y dicho sea de paso es el menos informado. Pero es distinta la situación tratándose de los consumidores organizados mediante asociaciones en el que existe una relación colectiva de consumo y en la cual dejan de ser la parte débil de la relación y pasa a protagonizar la representación y defensa de sus intereses de igual a igual frente al proveedor.
En esa circunstancia bien pudiera asignárseles a las asociaciones de consumidores y usuarios la labor de informar a sus asociados y consumidores en general sobre las opciones de oferta en el mercado, a través de catálogos incidiendo sobre precio y calidad de productos homogéneos, bajo un principio de neutralidad que garantice que la información no sólo sea veraz y detallada sino principalmente imparcial y objetiva. De tal modo, que el consumidor pueda por ese medio acceder a la información relevante antes de comprar el producto o contratar el servicio.
Desde luego, esa información no siempre es veraz, clara ni detallada y es entonces donde surge el problema, ya que el consumidor al adquirir el bien o servicio asume que lo señalado por el proveedor es completa y verdadera, pero ocurre todo lo contrario, lo que origina que compremos menos por más y que a la vez el producto no satisfaga nuestras necesidades.
En suma, el proveedor siempre nos brindará la información que le conviene resaltar, ya que no tiene ningún incentivo para revelar toda la información que posee y menos aquella que destaca los aspectos negativos de su producto, ya que teniendo a disposición el consumidor dicha información podría optar por el producto de otro proveedor.
Además, debemos considerar que la información implica un costo adicional para el consumidor que requiere estar informado antes de adquirir un producto, puesto que luego de comprar la mejor opción del bien en el mercado, podremos evaluar el costo real del producto que no sólo incluye el precio sino también el costo de información de encontrar esa mejor opción.
Lo ideal sería trasladar el costo de información al vendedor, sin embargo; al imponerle esa obligación que certeza tendríamos que el productor no va ocultar información relevante amparándose luego en el cumplimiento del deber de información mediante los confusos contratos que nadie lee. Claro que ningún consumidor diligente puede alegar luego que no leyó el contrato basándose únicamente en los dichos del proveedor para solicitar la tutela del sistema de protección al consumidor, pero lo que aquí se espera es dotar al comprador de mecanismos más eficaces para acceder a esa información.
Una de las formas que consideramos idóneas para que el comprador o consumidor pueda tener disponible esa información relevante seria mediante la elaboración de catálogos o manuales de productos por mercados, que contendría las dos variables que al consumidor más le interesa al momento de adquirir un bien o servicio, no referimos al precio y la calidad.
Sin embargo, dicho catálogo no podría ser elaborado por los proveedores, productores o vendedores, porque conforme ya señalamos tienen incentivos perversos para manipular, alterar, ocultar o racionar la información, menos podríamos atribuir esa labor al consumidor que es la parte débil de la relación de consumo y dicho sea de paso es el menos informado. Pero es distinta la situación tratándose de los consumidores organizados mediante asociaciones en el que existe una relación colectiva de consumo y en la cual dejan de ser la parte débil de la relación y pasa a protagonizar la representación y defensa de sus intereses de igual a igual frente al proveedor.
En esa circunstancia bien pudiera asignárseles a las asociaciones de consumidores y usuarios la labor de informar a sus asociados y consumidores en general sobre las opciones de oferta en el mercado, a través de catálogos incidiendo sobre precio y calidad de productos homogéneos, bajo un principio de neutralidad que garantice que la información no sólo sea veraz y detallada sino principalmente imparcial y objetiva. De tal modo, que el consumidor pueda por ese medio acceder a la información relevante antes de comprar el producto o contratar el servicio.
viernes, 15 de octubre de 2010
RESTRICCIONES EN EL SERVICIO DE INTERNET
Al intentar ensayar algunas explicaciones económicas sobre las causas en la restricción o desabastecimiento en el servicio de acceso a Internet, teniendo en cuenta el análisis de producción que una empresa hace al corto y largo plazo.
Debemos tener en cuenta primero que actualmente la ciudad se encuentra atravesando por un problema de desabastecimiento del servicio, lo que trae como consecuencia la restricción del mismo por la empresa operadora, es decir, no admite nuevas conexiones o limita su contratación, lo que evidentemente genera un conjunto de situaciones como la negativa a contratar, incumplimiento de instalación o activación, saturación de red y surgimiento de mercados negros, entre otros.
Pero cuál es la madre del cordero, para llegar a establecer esas causas debemos tener presente que una firma o empresa cuando desea producir un bien o servicio tiene que analizar los factores de producción requeridos para tal actividad, lo cual implica incurrir en costos los cuales serán altos en cuanto mayor sean el nivel de producción en un horizonte de tiempo determinado (corto y largo plazo).
Ahora una vez que la empresa ha definido, el nivel de producción para hacer frente a la demanda existente, ésta tendrá que incurrir al corto plazo en costos fijos y variables, es decir; llamamos fijos aquellos costos que son constantes en un espacio de tiempo y variables los que sufren modificaciones por diversos factores.
Así, el conjunto de costos fijos vienen a representar el tamaño de planta de la empresa que no es susceptible de cambiar en el corto plazo, ya que en ese periodo de tiempo permanece constante, sólo pudiendo manipular la empresa los costos variables que se adaptan a sus necesidades de producción inmediatas.
Pero usted se preguntará que tiene que ver todo esto con los problemas de restricción del servicio de Internet que se viene suscitando en nuestra ciudad, en realidad mucho, porque una empresa planea su tamaño de planta, es decir; los costos fijos que va realizar para brindar el bien o servicio no sólo en relación a la demanda existente sino también a la futura.
Por ejemplo, imaginemos que ponemos un negocio de pastelería para lo cual hemos alquilado un local que tiene capacidad para 30 personas y actualmente nuestro local recibe en horas pico un promedio de 25 clientes. Pero al pasar los años queremos producir más, sin embargo; pese a que aumentemos algunos costos variables como la mano de obra o insumos para producir más pasteles, no podemos atender más clientes en nuestro local porque hemos llegado al límite de nuestro tamaño de planta y para cambiar ello, tendremos que alquilar un local más grande, lo que implica incurrir en nuevos costos fijos, y ya que dicha adaptación no se da de la noche a la mañana, perderemos muchos clientes hasta lograr el cambio de planta.
Igual ocurre con la empresa que brinda Internet, que planifico su tamaño de planta para abastecer a un número de clientes menores a los existentes actualmente, es decir subestimo el crecimiento de la demanda de Internet y como consecuencia de ello, por más que incurra en costos variables como mantenimiento o más personal técnico para nuevas conexiones, su sistema de telecomunicaciones no permite un número mayor de usuarios, ya que su tamaño de planta ha desbordado su capacidad y requiere más y mejor infraestructura, que se tendrá que dar en el futuro mediato, puesto que por la falta de previsión actualmente no podemos hacer frente a la demanda potencial. Ya que toda inversión que involucran la variabilidad de costos fijos implican pensar en el largo plazo como horizonte de tiempo de la producción. Lo que requiere una respuesta del Estado para evitar que los planes de inversión de las empresas y expansión de los servicios sean timoratos y terminen por poner en peligro el acceso y la continuidad servicios esenciales.
Debemos tener en cuenta primero que actualmente la ciudad se encuentra atravesando por un problema de desabastecimiento del servicio, lo que trae como consecuencia la restricción del mismo por la empresa operadora, es decir, no admite nuevas conexiones o limita su contratación, lo que evidentemente genera un conjunto de situaciones como la negativa a contratar, incumplimiento de instalación o activación, saturación de red y surgimiento de mercados negros, entre otros.
Pero cuál es la madre del cordero, para llegar a establecer esas causas debemos tener presente que una firma o empresa cuando desea producir un bien o servicio tiene que analizar los factores de producción requeridos para tal actividad, lo cual implica incurrir en costos los cuales serán altos en cuanto mayor sean el nivel de producción en un horizonte de tiempo determinado (corto y largo plazo).
Ahora una vez que la empresa ha definido, el nivel de producción para hacer frente a la demanda existente, ésta tendrá que incurrir al corto plazo en costos fijos y variables, es decir; llamamos fijos aquellos costos que son constantes en un espacio de tiempo y variables los que sufren modificaciones por diversos factores.
Así, el conjunto de costos fijos vienen a representar el tamaño de planta de la empresa que no es susceptible de cambiar en el corto plazo, ya que en ese periodo de tiempo permanece constante, sólo pudiendo manipular la empresa los costos variables que se adaptan a sus necesidades de producción inmediatas.
Pero usted se preguntará que tiene que ver todo esto con los problemas de restricción del servicio de Internet que se viene suscitando en nuestra ciudad, en realidad mucho, porque una empresa planea su tamaño de planta, es decir; los costos fijos que va realizar para brindar el bien o servicio no sólo en relación a la demanda existente sino también a la futura.
Por ejemplo, imaginemos que ponemos un negocio de pastelería para lo cual hemos alquilado un local que tiene capacidad para 30 personas y actualmente nuestro local recibe en horas pico un promedio de 25 clientes. Pero al pasar los años queremos producir más, sin embargo; pese a que aumentemos algunos costos variables como la mano de obra o insumos para producir más pasteles, no podemos atender más clientes en nuestro local porque hemos llegado al límite de nuestro tamaño de planta y para cambiar ello, tendremos que alquilar un local más grande, lo que implica incurrir en nuevos costos fijos, y ya que dicha adaptación no se da de la noche a la mañana, perderemos muchos clientes hasta lograr el cambio de planta.
Igual ocurre con la empresa que brinda Internet, que planifico su tamaño de planta para abastecer a un número de clientes menores a los existentes actualmente, es decir subestimo el crecimiento de la demanda de Internet y como consecuencia de ello, por más que incurra en costos variables como mantenimiento o más personal técnico para nuevas conexiones, su sistema de telecomunicaciones no permite un número mayor de usuarios, ya que su tamaño de planta ha desbordado su capacidad y requiere más y mejor infraestructura, que se tendrá que dar en el futuro mediato, puesto que por la falta de previsión actualmente no podemos hacer frente a la demanda potencial. Ya que toda inversión que involucran la variabilidad de costos fijos implican pensar en el largo plazo como horizonte de tiempo de la producción. Lo que requiere una respuesta del Estado para evitar que los planes de inversión de las empresas y expansión de los servicios sean timoratos y terminen por poner en peligro el acceso y la continuidad servicios esenciales.
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