También denominado principio de autonomía del consumidor, que es la facultad o prerrogativa que tiene todo usuario o consumidor en el mercado, para desarrollar sus relaciones de consumo con libertad de decisión de acuerdo a sus gustos y preferencias por un determinado producto o servicio.
En ese sentido, el principio de autodeterminación tiene múltiples dimensiones, ya que se busca proteger de forma tuitiva, la esfera de libertad del consumidor al momento de optar por un bien y servicio, garantizando que su decisión de consumo se realice con autonomía de los intereses del proveer u otros agentes económicos.
Por lo que, dicho principio implica que el consumidor decida de forma libre: ¿si desea comprar o no?; ¿qué comprar?; ¿a quién comprar?, y; ¿a cuánto comprar?, abarcando con ello no sólo el ámbito de la elección, sino todo el proceso de consumo, que parte primero por optar si se ingresa o no a un mercado determinado, para interactuar en él, luego; se da el interés por un producto concreto, que pasa por observar la oferta existente en dicho mercado, para posteriormente definir el proveedor que mejor acoge mi demanda y finalmente expresar su oferta de precio.
Desde luego, en este último punto, hay poco margen para la autodeterminación puesto que el precio no depende directamente del consumidor, sino de la dinámica del mercado, que exige la confluencia entre ofertantes y demandantes para determinar el precio.
Sin embargo, la autonomía del consumidor es importante porque permite una expresión o manifestación de voluntad de consumo libre, sin vicio del consentimiento, que pudiera perturbar la elección de bienes y servicios por encima de otros y por tanto, distorsione todo el proceso competitivo, ya que, el consumidor optaría por el producto de la empresa menos eficiente en perjuicio de la más eficiente y del propio mercado.
Además, tener autonomía en mis decisiones también implica asumir la responsabilidad por tales elecciones, ya que se entiende que el consumidor diligente está plenamente informado de las características del bien o servicio, y; por tanto, es consciente de la consecuencia de sus actos de consumo, razón por la cual, no podría aducir falta de información sino vicios en la información, como: la falta de veracidad, la falta de precisión, la falta detalles o la falta de claridad.
Todo lo cual nos lleva a pensar que el principio de autodeterminación o autonomía del consumidor, configura toda su relación con los otros agentes en el mercado, dado que “no importa lo que digan los demás, sino lo que uno decida en buena cuenta”, ya que elegir es el poder del consumidor, para premiar a las empresas eficientes y castigar a las ineficientes.
TIPS:
- La mejor forma de castigar a las empresas abusivas, es quitándole nuestra preferencia, puesto que los proveedores se sostienen en su reputación comercial.
- Elegir libremente un bien o servicio es la mejor práctica para lograr la eficiencia del mercado.
- Todo consumidor es libre de optar por el producto que desee, en forma diligente y razonable.
jueves, 16 de septiembre de 2010
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