En un mercado de competencia perfecta donde existen muchos productores y consumidores, que poseen la misma información y el producto comercializado es homogéneo, es decir; de características similares, donde no existan barreras de entrada ni de salida para que los productores puedan recuperar rápidamente su inversión o abandonar la producción si no les conviene las condiciones del mercado. La posibilidad de que un productor o consumidor pueda influir determinantemente sobre el precio o la cantidad producida en el mercado es nula o limitada, ya que los proveedores son precio aceptantes, lo que significa que toman el precio que les impone el mercado.
Sin embargo, es muy difícil encontrar esas características en los mercados aún más competitivos, ya que, la naturaleza de los agentes económicos es lograr mayores utilidades, situación que se puede alcanzar mediante la eliminación de la competencia y el posicionamiento del mercado hasta convertirse en monopolio.
En tal caso, la empresa con posición de dominio tendrá el poder suficiente para influir sobre el precio o la cantidad ofertada, ya que, al incrementar el precio los consumidores permanecerán cautivos o al disminuir la cantidad ofertada que abastece al mercado se creará una situación de escasez que generaría el incremento de los precios del producto.
En cualquier de los casos, la medida resulta perjudicial para los consumidores quienes tendrán que sacrificar recursos destinados a otras necesidades para satisfacer solo una.
Desde luego, el monopolista que obtenga más ganancias ya sea por el incremento directo de los precios o por la disminución de la cantidad producida, no estará a salvo de la competencia, ya que esos mayores ingresos atraerán a otros productores, sin embargo; ocurre muchas veces que los mercados que tiene muchas barreras de entrada como de salida terminan por disuadir a la competencia potencial, lo no ocurre; cuando el precio está muy por encima del costo marginal, lo que ocasionará la informalidad, es decir; que a falta de poder operar lícitamente, se creará un mercado negro alrededor de dicha actividad, para satisfacer la demanda desabastecida.
Tal hecho, ocurre actualmente en nuestra ciudad en el mercado del servicio de acceso internet, que presenta problemas de abastecimiento que no permite cubrir la demanda existente, por falta de capacidad de planta, lo que ha dado como consecuencia la restricción del servicio, es decir, que sólo las conexiones antiguas puedan acceder al servicio, limitando la atención de la nuevas conexiones que tiene que esperar plazos irrazonables para la instalación. Indudablemente la madre del cordero es el abuso de posición de dominio del operador telefónico, que no ha previsto el crecimiento de la demanda y por tanto la expansión de la infraestructura para garantizar la continuidad y igualdad de acceso de todos los ciudadanos.
Pero ello, no queda ahí dado que la economía nos demuestra que toda restricción legal, tecnológica o económica en la producción genera un mercado negro del bien o servicio escaso. Así la falta de acceso al Internet está generando dos fenómenos claramente identificados, por un lado actos de corrupción dentro del operador, ya que sólo algunas solicitudes de nueva conexión o altas están procediendo para su instalación, las misma que no obedecen al orden de prelación en que fueron solicitados, y también actos de informalidad, puesto que aquellas personas que no puedan lícitamente contar con el servicio recurrirán a otras opciones como reventas o conexiones ilegales del Internet, ya que alrededor del mercado escaso y ante la imposibilidad del rápido surgimiento de la competencia, siempre existe la tendencia a organizarse un comercio clandestino o mercado negro de bienes o servicios para satisfacer esa necesidad que no provee el mercado regular.
viernes, 24 de septiembre de 2010
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