Hoy cuando venia hacia al trabajo, al escuchar la música del carro recogedor de basura, me acorde de un artículo que escribí hace unos años, que se refería al condicionamiento involuntario del que todos somos objetos cada día, desde que nos despertamos para cumplir un horario, luego prendemos el televisor en las mañanas y nos bombardean con una gran cantidad de publicidad que esta dirigida a condicionar nuestras preferencias de consumo, después de camino a donde sea que vayamos al cruzar las calles nos encontramos con el semáforo, que independientemente que respetemos o no, esos tres colores marcan la pauta de determinada conducta de nosotros.
Y de donde nace la idea, pues al respecto es harto conocido el experimento realizado por Iván Pávlov, donde el sujeto condicionado es un perro que a lo largo de un determinado periodo de tiempo se le asocia la entrega de comida al toque previo de una campana, de tal modo que con la repetición continúa se logra un efecto condicionado de la conducta, es decir, prever como va actuar el sujeto ante cierto estimulo, en este caso, normalmente el perro ensaliva ante la presencia de la comida, sin embargo; luego de un tiempo de asociar el sonido de la campana a la entrega posterior de la comida, se consigue que el perro ensalive al escuchar la campana.
Situación que no sólo puede ser utilizado por la psicología para el estudio de la conducta del hombre, sino que también el derecho se beneficia de ese conocimiento ya sea para la prevención y el tramiento de sujeto delincuente o para efecto de otras disciplinas materia de estudio por las ciencias jurídicas.
Así tenemos que el sonido de la música del carro recogedor de basuras nos condiciona a sacar nuestros desperdicios a la calle para su recolección, por lo que, no podemos señalar que ese método de abordar los problema jurídico-sociales no se utilicen, sino que por el contrario su uso es generalizado en diversas ciencias. Por lo que, el Derecho muy bien podría nutrirse de esas experiencias en el campo de la psicología, la publicidad, el urbanismo, etc. para hacer frente a los problemas que agobian a toda la ciudadanía, como es el alto grado de delincuencia, la violencia familiar, los accidentes de tránsito, entre otros.
En suma, desde nuestro particular punto de vista somos de la idea que el derecho debe apelar al conocimiento que existe sobre las distintas disciplinas para abordar de mejor manera el fenómeno social complejo.
martes, 21 de septiembre de 2010
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