Es indudable que luego de aproximadamente 16 años de privatización de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTEL-PERU) y la Compañía Peruana de Teléfonos (CPTSA), la tecnología y servicios de este sector han cambiado, y con ello los planes y políticas de Estado al respecto, ya que ahora nos enfrentamos a nuevos retos como la convergencia, la digitalización y otra innovaciones que vienen revolucionando el mercado de las telecomunicaciones en el país, ofreciendo diversas alternativas para llegar con más y mejores servicios a los usuarios.
Convergencia que hace posible el mejor aprovechamiento de la infraestructura, al poder transmitir de forma más eficiente las comunicaciones utilizando menos espacio del medio empleado. Lo que se explica, al concebir a las redes de telecomunicaciones como vías de transito por donde circulan nuestra información y comunicaciones, tal cual; lo hacen los vehículos por las calles, por lo que significa que en la medida que exista vehículos de mayor tamaño transitando, las vías se congestionará más rápido, por lo que se busca disminuir el tamaño de las unidades de transito.
Es eso lo que, ocurre con la convergencia que mediante un mismo ancho de banda se trasmite mucha más información que antes, lo que va a la par de una mejor velocidad de trasmisión de datos a través del internet surgiendo así la banda ancha.
A este respecto, la UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones) califica un servicio de banda ancha cuando éste capaz de trasmitir datos a una velocidad mayor de 2 ó 6 Mbps, lo que implica una mejora sustancial en la calidad del acceso a internet. Además de superar con ello, el motivo por el que generalmente reclaman los usuarios, que es la distancia entre velocidad contratada y velocidad garantizada, que significa que los abonados no reciben el 100% de la velocidad que contratan a las empresas operadoras, dado que ello, esta sujeto a factores de: horario, tecnología y equipo terminal. Hablamos de horario porque en determinadas horas del día, el consumo del servicio se incrementa y la velocidad disminuye, a lo que se denomina hora pico o sobrecargada, y nos referimos a la tecnología, ya que no es lo mismo navegar en una plataforma de tercera generación con soporte de fibra óptica, que en plataformas inferiores con vía microondas y por último el equipo terminal del usuario que influye en la recepción del servicio en niveles de calidad adecuados a su máximo rendimiento.
Por lo que, podemos concluir que no es posible enfrentar el reto de la convergencia de servicios, cuando actuamos con un marco regulatorio desfasado que fue pensado para otros tiempos y otra realidad tecnológica, para muestra un ejemplo; cuando un usuario suscribe el servicio de acceso a Internet le ofrecen distintos planes con velocidades de trasmisión que van entre los 200 a 1200 kbps, que tienen un precio entre 99 a 349 nuevos soles respectivamente, lo que seria justificable en la medida que reciba mejor velocidad en proporción a un mayor precio, empero si usted lee el contenido del contrato, advertirá que la empresa se obliga por efecto del acuerdo a garantizar sólo el 10% de la velocidad que se contrata, lo que significa que si contrato un internet de 200 kbps se garantiza 20 kbps y en el caso de 1200kbps se le garantiza 120 kbps de velocidad. Situación que requiere ser abordada mediante un nuevo marco regulatorio que establezca una menor diferencia entre velocidad contratada y garantizada en el uso de la banda ancha.
jueves, 16 de septiembre de 2010
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